«Yūrei, los fantasmas de Japón» de Zack Davisson

Yurei, los fantasmas de japon de Zack Davisson

«Yo viví en una casa encantada». Así comienza este libro de Zack Davisson dedicado a los fantasmas japoneses llamados yūrei. Especializado en estudios japoneses, el escritor y erudito del folklore de este país, nos presenta la obra definitiva sobre los fantasmas japoneses, espíritus atormentados que regresan del reino de los muertos para saciar su sed de venganza. Zack Davisson nos ofrece un detallado ensayo sobre el origen, la popularización y persistencia de los yūrei en la actualidad, acompañado de una selección de las historias fantasmales más celebres y unas maravillosas ilustraciones a color. Para denominar lo que entendemos genéricamente por fantasma, en japonés se usa el término yūrei (幽霊), originario de China. El kanji[1] está dividido en dos partes: (幽) que significa «oscuro» y rei (霊) que significa «espíritu», así que literalmente se podría traducir como “espíritu oscuro”.

Yurei, los fantasmas de japon 2
El fantasma del amor de Genji. de Tsukioka Yoshitoshi. Uno de los muchos yurei del Genji Monogatari. Muestra a la encantadora Yugao, asesinada en un ataque de rabia por el espíritu viviente de la dama Rokujō, que termina por convertirse en yurei.

“Yūrei, los fantasmas de Japón” empieza con una anécdota del escritor sobre una casa encantada en la que vivió. Cuenta que había alquilado con su esposa un apartamento, llamado Kishigami Bunga, en Ikeda y que desde el principio se percibía en su interior una atmosfera insólita y misteriosa. Había marcas rojas por el techo que recordaban a pequeñas manos de niños y, muy a menudo, se escuchaban golpes y extraños sonidos que procedían de la pared de la cocina. Todos los que entraban en esa casa coincidían en que allí habitaba un yūrei. Con esta anécdota Davisson explica la primera gran diferencia entre la percepción del mundo de los espíritus en Occidente y en Japón. La mayoría de los japoneses cree en la existencia de los yūrei o ha tenido alguna experiencia fantasmal a lo largo de su vida.

Los fantasmas japoneses forman parte de la vida cotidiana de las personas y ejercen una fuerte influencia sobre ellas. De hecho, en verano se celebra el Festival Obon, una fiesta en su honor en la cual los vivos preparan banquetes y dan la bienvenida a los espíritus que vuelven a sus hogares en la época estival cuando la frontera entre el mundo de los vivos y de los muertos se diluye.

«El bienestar de los vivos dependía del bienestar de los muertos. Descuidar los ritos familiares provocaría el descontento de los espíritus y estos podrían causar alguna desgracia. Los espíritus de los antepasados controlaban la naturaleza: el fuego y el agua o la enfermedad y el hambre estaban a su disposición como medios para ejecutar su venganza».

Japón: un intento de interpretación (1903), Lafcadio Hern

El tema de los yūrei tiene un papel fundamental en la narrativa japonesa, pero no solo. Todas las artes, desde la literatura, a la pintura, el teatro y el cine están profundamente ligadas al elemento sobrenatural. El kabuki[2], por ejemplo, ha sido el mayor responsable de la iconografía clásica del yūrei, por ser los primeros en representar sus escalofriantes historias de amor, odio y venganza en un escenario. Tradicionalmente los yūrei llevan un kimono funerario blanco, carecen de pies y tienen un cabello largo y negro. Davisson nos sumerge en la cultura y el folklore japonés, regalándonos un retrato a 360 grados de lo que es un yūrei y lo que lo diferencia del clásico fantasma occidental. El recorrido de los yūrei en la tradición japonesa implica todas las artes y su popularidad persiste en la época actual sobre todo a través del cine japonés de terror. Es el caso por ejemplo de la película “Ringu” (The Ring) dirigida por Hideo Nakata, cuya protagonista en realidad es un yūrei llamado Okiku.

Yurei, los fantasmas de japon
El fantasma de Okiku en Sarayashiki de Tsukioka Yoshitoshi. La versión más romántica de Okiku, que llora mientras emerge del pozo, desesperada por su destino.

Como nos explica Davisson, de todos los fantasmas japoneses hay tres que destacan sobre los demás por la intensidad de sus sentimientos y emociones. Son conocidos como “las tres grandes yūrei”: Oiwa, un temible fantasma de odio atormentado por su sed de venganza, Otsuyu, un solitario fantasma del amor cuyo único deseo es ser amada y Okiku, un fantasma con la obsesión persistente de encontrar el décimo plato desaparecido de su hogar. De la historia de Okiku existen innumerables versiones, quizás por ser un fantasma muy diferente respeto a los demás que están movidos por el odio o el amor. Llamada también el fantasma del pozo, Okiku era una bella e inocente joven que falleció ahogada en un pozo, simplemente por culpa de un plato.

«Pálido, frágil, hermoso y angustiado, el maligno rostro de la chica podía verse enmarcado por un gran sufrimiento, se encontraba acuclillada ante la pila de platos que estaba contando.                        – Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, ocho, nueve… El salvaje y escalofriante grito horrorizó a hombre y mujeres».

Tales of the Tokugawa (1916), James S. De Benneville

Historias espeluznantes, leyendas terroríficas, obras maestras de la literatura japonesas componen este magnífico libro editado por Satori. Una lectura amena y muy recomendable para todos aquellos que quieran acercarse a la cultura japonesa, tan ligada al mundo de los espíritus.

Nota de lectura: el libro está dividido en dos partes, una parte de ensayo y una parte de cuentos. Cada capítulo tiene su correspondiente en la segunda parte, por lo que recomendamos leerlos seguidamente para tener una visión más completa de cada tema.

[1] Los kanji son signos ideográficos utilizados en la escritura japonesa; junto con el hiragana y el katakana conforma las tres principales formas de escritura en Japón.

[2] El kabuki es una forma de teatro japonés tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores.

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