“Doppler”, otro modo de vida es posible

No hacer nada. Aburrirse hasta encontrar la felicidad. Son los nuevos objetivos vitales de Andreas Doppler, un hombre adulto que, tras la muerte de su padre, sufre una crisis existencial que le lleva a una decisión drástica pero necesaria: abandonarlo todo y mudarse al bosque. ¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de escaparse de la rutina, de las responsabilidades familiares y laborales, y regalarse un tiempo para dedicarse a sí mismo? El escritor noruego Erlend Loe (Trondheim, 1969), que llegó al éxito con la novela “Naíf. Súper” (1996), solo necesita a un bosque, un hombre y un alce para dar vida a “Doppler” (Nórdica Libros), una divertidísima historia con la cual se pregunta, y pregunta al lector, si otro modo de vida es posible.

El novelista Erlend Loe.

Los protagonistas de sus libros son personas excéntricas que huyen de lo establecido y buscan su propio camino.  Y así es Doppler, nuestro antihéroe cómico, que decide abandonar su hogar en Oslo, su mujer y sus hijos, su trabajo y todas las responsabilidades que esos conllevan. Elige la libertad, por encima de todo. Elige una vida diferente, elige luchar contra el conformismo, el capitalismo, la tiranía de las expectativas que la sociedad moderna impone al hombre.  Así, la que simplemente era una crisis existencial debida a la súbita muerte de su padre, se convierte en una crisis de carácter social y permite al novelista dejar por allí o por allá indicios de una dura crítica del sistema y del statu quo.

Al huir de Oslo, Doppler decide refugiarse en el bosque y aislarse del resto del mundo para reencontrarse a sí mismo y vivir, por fin, según sus propias reglas. En la tradición literaria el bosque siempre ha tenido un papel muy importante presentándose a veces como un lugar inhóspito y lleno de peligros (sea reales sea fantásticos), a veces como una experiencia iniciática para el hombre u otras veces como un refugio para reencontrarse a uno mismo. En este caso, el bosque es el lugar físico donde se refugia el protagonista, pero es también un lugar metafísico donde se desarrolla su metamorfosis. La de Doppler sin embargo no es una evolución sino una involución: se vuelve recolector, cazador, se niega a comprar los bienes y alimentos que necesita y en su lugar opta por el trueque o por el robo con honor (es decir solo por necesidad).

«Esto no es ni Oslo, ni Noruega, sino el bosque. Es un país propio con su lógica propia a pequeña escala.»

Puede parecer que Doppler haya conseguido su objetivo mudándose al bosque, pero en seguida nos damos cuenta que en el siglo XXI aislarse no es tan fácil. Poco a poco, su vida solitaria comienza a llenarse de nuevos personajes: un alce bebé que se convierte en su amigo inseparable y compañero de “charlas”, un hombre de derechas que decide seguir su ejemplo, un vecino volcado en sus maquetas de la segunda guerra mundial y por último su hijo de tres años que finalmente decide acoger y “salvar” de la civilización. ¡Lo peor que le pueda pasar es aprender a leer y escribir!

Erlend Loe nos cuenta esta historia a golpes de humor y sátira. Con una serie de episodios ridículos y grotescos nos describe la iniciación del protagonista a una nueva antología de valores donde se premia el individualismo y la libertad. Una comicidad desbordante invade la narración cuando Doppler se percata de que su intento de aislamiento y todo lo por lo que estaba luchando se convierte en un objeto de culto e imitación. El bosque deja de ser el lugar tranquilo, silencioso y aislado que había sido al comienzo de sus aventuras para convertirse en un lugar lleno de discípulos dispuestos a seguir su nuevo modelo de vida.

“Doppler” es una novela divertidísima donde comicidad y critica social van de la mano.

 

Nota: hemos incluido “Doppler” en la cultbox de febrero dedicada al bosque y la naturaleza. Pincha aquí para saber más.

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