«Lazzaro feliz»: la vuelta al realismo mágico

Rostro angélico, mirada pura. Así se nos presenta Lazzaro, el protagonista de la nueva película de la italiana Alice Rohrwacher (El País de las maravillas). De una excepcional bondad, Lazzaro parece vivir por los demás y disfrutar a través de su felicidad sin querer nada a cambio, sin desear nada para sí mismo. Pero… ¿quién es Lazzaro? Un héroe, un ángel o ¿un loco? Solo es un joven campesino que vive en La Inviolata, una aldea alejada del mundo moderno y controlada por la marquesa Alfonsina, la “reina de los cigarros”. Él y todos los demás campesinos viven bajo un régimen feudal, víctimas de su propia ignorancia e inconscientes de la injusta esclavitud a la cual están sometidos. «Los seres humanos son como animales. Si los liberas, serán conscientes de su condición de esclavos», piensa la marquesa Alfonsina mientras mira a sus plantaciones de tabaco.

Lazzaro felizLas primeras secuencias de Lazzaro feliz nos muestran una época lejana, atrasada, casi medieval y sin embargo unos pocos detalles nos indican que en realidad estamos en los años ’80. Alice Rohrwacher construye la película a partir de un hecho real: el gran engaño que sufrieron muchos campesinos a los que se le ocultó la llegada de la civilización, la abolición de la aparcería y su sustitución con legales contratos de alquiler. Era 1982. Esta primera parte de la película se nos presenta como una digna heredera del mejor neorrealismo italiano, pero de repente la historia da un giro inesperado y nos vemos catapultados en el futuro, la época actual, la gran ciudad con sus ruidos, sus paisajes industriales y su pobreza.

En Lazzaro feliz, Alice Rohrwaher mezcla el realismo más puro con una maravillosa fábula. Es la fábula de un Lazzaro que muere y resucita (como el personaje bíblico), y llega a la ciudad con su pureza y su juventud intactas como si el tiempo no hubiera pasado. Se enfrenta a un mundo civilizado pero despiadado donde su bondad, su generosidad, su candidez se interpretan como elementos negativos, síntomas de locura y de rareza, que hay que extirpar como las malas hierbas. Lazzaro, magníficamente interpretado por Adriano Tardiolo, es un personaje fuera del tiempo y del espacio, totalmente desentonado con el mundo real, tanto que a largo de la película empezamos a hacernos la idea que se trate de un ángel o un héroe, sin superpoderes. Así lo ve su amiga Antonia (Alba Rohrwacher), como un ángel caído del cielo para salvar el mundo y, sobre todo, salvar a sus viejos compañeros de trabajo de una vida de fatigas y desilusiones.

Con esta cinta, Alica Rohrwacher nos habla de bondad, generosidad y amistad frente a un mundo cruel donde reina la esclavitud, la maldad y el rechazo hacia lo diferente. Lazzaro feliz es un pequeño milagro cinematográfico, una película que te regala risas, lágrimas y muchas reflexiones sobre nuestra forma de enfrentarnos a la vida y la búsqueda de la felicidad. Porque, a pesar de todo, Lazzaro sí era feliz.

Estreno: 9 noviembre de 2018

Distribuida por: Vértigo Films

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.